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LA TEORÍA DE LOS CUATRO HUMORES

 

 

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La Teoría de los Cuatro Humores

Maria de Gracia www.lecturatarot.com

 

La teoría de los Cuatro Humores (o líquidos en el cuerpo humano) empezó a desarrollarla Hipócrates de Cos (460-370 a.C.) cuando analizando una muestra de sangre descubrió que la parte roja de la sangre fresca era muy líquida, las partículas blancas de material mezcladas con la sangre eran lo que él denominó flemas, la espuma amarilla lo clasificó como Bilis Amarilla y la parte más densa la procesó con el nombre como Bilis Negra. Estos Humores, según él  y posteriormente los filósofos Griegos, podrían estar directamente relacionados con las cuatro estaciones del año, es decir: Bilis Amarilla con el Verano; Bilis Negra con el Otoño, Flema con el Invierno y Sangre con la Primavera.

Hipócrates

Hipócrates desarrolló la forma de distinguir los Cuatro Humores, teoría que pocos años después se vio reforzada por Platón (427-347 a.C.) y Aristóteles (384-322 a.C.), así como también por algunos de sus discípulos de la Escuela Peripatética, puesto que esa teoría de los Cuatro Humores se identificaba plenamente con la filosofía, de ahí que se formara la idea de que los Cuatro Humores de los hombres tenían que estar perfectamente equilibrados con el fin de evitar todo tipo de enfermedades tanto del cuerpo como del espíritu, así como la estrecha relación que había de los Cuatro Humores con los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra además de algunas cualidades como caliente, frío, húmedo y seco, elementos junto con cualidades a las que no se hizo referencia expresa hasta los tiempos de Aristóteles en que aparecen muy claramente especificadas como tales en la "Cosmología" de Empedocles (siglo V a.C. como indica al historiador G. Sarton en su "A History of Greek Science".

En el año 372 a.C Teofrasto de Ereso, (autor del libro "Sistema Naturae", manual de clasificación de las plantas medicinales y los tipos de sangre de animales que curaban las enfermedades) y demás discípulos de la Escuela Peripatética, elaboraron un estudio sobre la relación entre los Humores y el carácter de las personas. Así, según nos cuentan en sus escritos, "aquellos individuos con mucha Sangre eran sociables; aquellos otros con mucha Flema eran calmados; aquellos con mucha Bilis eran coléricos y aquellos con mucha Bilis Negra eran melancólicos." La idea de que la personalidad y el carácter de los seres humanos estaba basada en los Humores de cada uno fué suficiente inspiración para los autores y comediógrafos de la época los cuales no dudaron en llevar a los escenarios las llamadas "Comedias Nuevas" justo cuando las llamadas "Tragedias" empezaban a perder su popularidad. Las Comedias Nuevas que estaban  inspiradas en las teorías hipocráticas y peripatéticas, empezaron a conocerse con el tan filosófico nombre de "Humoralismo" o "Humorismo", tal y como demostró Menandro (342-292 a.C) en Grecia y posteriormente el romano Plauto (254-184 a.C.).

Los Cuatro Humores fueron la piedra angular de las teorías "Humoralistas" propuestas en un principio por Hipócrates  en en siglo IV antes de J.C y desde ese siglo en adelante y hasta bien entrado el siglo XIX el "Humorismo" dominaba la práctica médica en todo Occidente e incluso se extendió con gran rapidez entre otras civilizaciones con médicos dispuestos a hacer diagnósticos basados en la estación del año y en el carácter del enfermo. Una vez diagnosticado el Humor que estaba descompensado en el paciente se procedía a su curación. Un diagnóstico de epilepsia significaba que la flema bloqueaba los conductos respiratorios del enfermo y eso arrastraba al cuerpo a rebelarse mediante convulsiones con el único fin de desbloquear esos conductos obstruidos para que volviera a circular el aire. También que las manías o rarezas de la gente eran causadas por la Bilis que probablemente estaría en plena ebullición en el cerebro. La Bilis Negra fué añadida más tarde también como causante de la melancolía ya que por tratarse de una "toxina" lo mismo que envenenaba el cuerpo también envenenaba el cerebro (el alma).

Según esas teorías, vigentes aún en muchos países especialmente en zonas rurales de la India, podemos clasificar a los seres humanos por su temperamento como sigue:

1. El hombre flemático es propenso a holgazanear.

2. El melancólico (bilis negra) es meditabundo.
3. El sanguíneo ama la alegría y la música.

4. El colérico (bilis amarilla) es "Toda violencia".

La teoría hipocrática, muy refinada por Galeno de Pérgamo unos siglos después (129-199 A.D.) se extendió muy rápidamente entre los pueblos musulmanes gracias al médico y filósofo persa Abu `Ali al-Husayn ibn `Adb Allah ibn Sina, o Avicena, (980-1037) autor de "El Libro de la Curación" (Kitab al-Shifa), "El Canon de Medicina" (Al-qanun fi al-tibb) y otros cuatrocientos cincuenta libros más entre tratados filosóficos y de medicina. Avicena aceptó sin dudarlo la teoría de los Cuatro Humores pero añadió a esa teoría que esos Cuatro Humores eran los Primarios y que había otros Humores Secundarios que eran los fluidos intracelulares y extracelulares que se encontraban entre los tejidos del cuerpo humano. De acuerdo con esta teoría, Avicena descubrió que los Cuatro Humores Primarios se derivaban de las digestiones de las comidas y eran utilizados por el cuerpo como componentes nutrientes para el crecimiento y para la reposición en el organismo de toda la energía que habría ido perdiendo durante el día. Según Avicena los Humores están muy equilibrados de por sí, y no tienen por qué desequilibrarse ya que el peor Humor es el de la Bilis Negra, la cual es responsable del crecimiento del cáncer y de otras enfermedades muy corrosivas puesto que se trata de una toxina.

Hoy en día las teorías de los Cuatro Humores han sido, y siguen siendo, despreciadas por la medicina moderna, pero no podemos dejar de pensar que la gente que por lo general lleva una vida tranquila y se muestra equilibrada, "que alimenta y cuida su cuerpo, a la vez que también lo hace con su espíritu", (Aristóteles, en "Acerca del Alma"), gente que vive en paz consigo misma y con la sociedad que la rodea, esa gente "equilibrada" raramente padece enfermedades y mucho menos contrae alguna enfermedad grave. Personalmente no creo que la frase atribuida a Hipócrates:  "la mitad de la curación está en la voluntad del enfermo" haya pasado de moda tanto como algunos médicos nos quieren hacer creer.

Maria de Gracia.

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